Un río lleno de vida
Desde su nacimiento, el Duero va regando las tierras por las que atraviesa de naturaleza, cultura, historia y belleza en estado puro.
Pero es en el Parque Natural de los Arribes del Duero, en el que el río se sumerge en profundos cañones que actúan como frontera natural entre España y Portugal, donde su despliegue de encantos alcanza uno de sus puntos culminantes.
En esta escapada disfrutarás de las comarcas más occidentales de Zamora, navegando por el Duero, conociendo su entorno natural, disfrutando de la historia de la capital y sus alrededores y alojándote en una magnífica Posada en la que disfrutarás de la comodidad y de la deliciosa gastronomía de estas tierras.
Duero, frontera, cultura, historia, buen comer… Sugerente, ¿verdad?
Frontera natural, hábitat único
Cuando descubras los cañones de los Arribes del Duero, olvidarás todos los tópicos sobre la meseta.
Extendiéndose a lo largo de kilómetros y con pronunciados desniveles, el río ha cavado un cauce profundo y sinuoso en su largo camino hacia Portugal y el Océano Atlántico.
Una formación tan característica ha dado lugar a una gran riqueza natural, siendo el Parque Natural el hábitat de especies protegidas como la cigüeña negra o el águila real.
Y, a lo largo de los siglos, la presencia humana se ha adaptado perfectamente a estas tierras, como lo demuestran los interesantes ejemplos de arquitectura e ingeniería que encontrarás allí,
Conocer el río, desde el río
A bordo de un cómodo barco fluvial, especialmente dotado para facilitar la visibilidad en todos los ángulos, recorrerás los tramos más espectaculares de los Arribes del Duero, para conocer los cañones desde su perspectiva más desconocida. El embarcadero está situado junto a la misma frontera de Portugal, desde donde partirás y a dónde igualmente regresarás cómodamente tras completar la travesía en barco.
De la mano de guías, reconocerás el hábitat de las especies protegidas, y podrás observar nidos y otros signos de su presencia, además de deleitarte con la increíble paz que se respira entre las aguas y los acantilados.
Al final del recorrido, disfrutarás de una curiosa exhibición de fauna ibérica a cargo de un espectacular búho real y su criador, al tiempo que degustas el célebre vino de Oporto.
Con un pie en Portugal
A tan sólo unos minutos del embarcadero del crucero, se sitúa la emblemática villa de Miranda do Douro, una fantástica puerta para asomarte a los encantos de Portugal.
Con una preciosa arquitectura colonial, y su privilegiada situación en la cima del acantilado, con total dominio del río, en Miranda podrás disfrutar además de la deliciosa gastronomía portuguesa, famosa por sus platos a base de bacalao, así como conocer su interesante artesanía.
Zamora: un tesoro histórico
Y, de vuelta a España, no podrás dejar de visitar los tesoros arquitectónicos y culturales de Zamora, otra de las perlas que el Duero deja a su paso.
Con una memorable representación de arte románico, de la que son muestra varias iglesias, catedrales y otros edificios singulares, y la personalidad propia de una tierra muy cercana a la frontera.
Una Posada en el Corazón de los Arribes
Y para disfrutar de esta comarca, contarás con una base de operaciones excepcional: La Posada Doña Urraca.
Situada en la villa de Fermoselle, al borde de los cañones por los que circula el Duero, no encontrarás un lugar mejor desde el que explorar esta comarca.
Con habitaciones decoradas individualmente, arquitectura tradicional en la que se conservan las vigas de madera, una deliciosa gastronomía y hasta un acogedor jardín para que te relajes.
Un fin de semana intenso
Ya lo ves: barco y vino, cultura y gastronomía, España y Portugal… Esta escapada te ofrece el mayor abanico de posibilidades para disfrutar de una estancia inolvidable.
¡A qué esperas!